30 Ene 2026: la confianza como centro del negocio
Por Antonio Villalobos, Asesor legal de la Asociación de Corredores de Bancaseguros A.G.
La industria aseguradora entra a 2026 en un escenario que combina crecimiento, desafíos regulatorios y una transformación profunda de las expectativas de los clientes. En ese cruce de variables, la intermediación —y en particular el canal bancaseguros— enfrenta un desafío estratégico que es definir con claridad su aporte diferencial en un sistema cada vez más exigente y transparente.
No es un fenómeno local. La agenda regulatoria que se consolida para los próximos años —Ley Fintec, protección de datos, ciberseguridad y nuevas normas técnicas— apunta a elevar los estándares de comercialización y reforzar la confianza en el sistema financiero. Al mismo tiempo, según cifras de la Comisión para el Mercado Financiero, durante 2025 la industria continuó expandiéndose, impulsada principalmente por los seguros de vida, mientras los seguros generales mostraron un desempeño más heterogéneo. Con una penetración cercana al 5% del PIB, el seguro mantiene un rol sistémico clave para la economía y la protección de las personas.
Este crecimiento, sin embargo, viene acompañado de mayores exigencias. Los datos del regulador muestran que los reclamos siguen concentrándose en seguros generales y, especialmente, en brechas asociadas a la experiencia del cliente: tramitaciones extensas, falta de respuesta o problemas de información. No se cuestiona el valor del seguro como instrumento, pero sí queda en evidencia que la experiencia del asegurado se ha vuelto una variable crítica para la legitimidad del sector.
En este contexto, la intermediación no es un eslabón accesorio. Es un actor estratégico para alinear productos, regulación y expectativas. La creciente complejidad de los riesgos —fraudes digitales, ciberincidentes, interrupciones de servicios, eventos climáticos— exige algo más que eficiencia comercial: requiere criterio técnico, capacidad de explicar y acompañamiento continuo.
Mirando hacia 2026, el mercado seguirá creciendo, pero será evaluado bajo un nuevo prisma de confianza, transparencia y calidad de la asesoría. Mejorar procesos, fortalecer la postventa y elevar los estándares de información ya no son sólo exigencias normativas, sino condiciones para la sostenibilidad del modelo de intermediación.
La industria aseguradora es, por definición, una industria de confianza. Hoy, esa confianza ya no se construye solo con solvencia financiera o cumplimiento regulatorio, sino con lenguaje claro, asesoría responsable y acompañamiento efectivo, especialmente en los momentos más críticos para los asegurados.
Más que un año de ajustes normativos, 2026 se presenta como una oportunidad de madurez sectorial. Una invitación a reafirmar el rol estratégico de la intermediación en la estabilidad financiera de las personas y las empresas, entendiendo que el valor del seguro dependerá cada vez menos de nuevas reglas y cada vez más de cómo decidamos ejercer nuestra visión en un entorno que ya cambió.
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