27 Ago “La IA no solo transformará la forma de vender seguros, sino también la naturaleza del riesgo”
Camila Labarca, gerente general de Itaú Corredores de Seguros, analiza cómo la inteligencia artificial, el uso responsable de los datos y la digitalización están abriendo paso a una industria más predictiva y personalizada. Una transformación que, advierte, debe avanzar con transparencia, regulación y acompañamiento, para que la tecnología se traduzca en una protección más cercana y pertinente para las personas.
Ya es sabido que la inteligencia artificial está comenzando a modificar profundamente la industria aseguradora. Sus aplicaciones ya permiten proyectar avances en ámbitos tan diversos como la tarificación, la prevención del fraude, la gestión de siniestros, la atención al cliente y la recomendación de productos. Sin embargo, para Camila Labarca, gerente general de Itaú Corredores de Seguros, su alcance será todavía mayor.
“La IA no solo va a transformar la forma de vender seguros, sino también la naturaleza del riesgo”, afirma. Esto se debe a que su incorporación permitirá evolucionar desde un modelo principalmente reactivo hacia otro más predictivo y personalizado, mejorando también la capacidad de las compañías para cuantificar los riesgos.
En bancaseguros, esta transformación adquiere una dimensión especialmente relevante. La relación financiera permite acompañar a las personas en distintos momentos y necesidades a lo largo de su vida de –como la compra de una vivienda, un viaje o distintas decisiones financieras–. “Bien utilizada y bajo adecuados estándares de consentimiento y protección de datos, la IA puede contribuir a ofrecer soluciones de protección más oportunas, simples y pertinentes”, precisa Labarca.
La ejecutiva sostiene que el principal desafío para avanzar hacia una digitalización efectiva no es exclusivamente tecnológico. También es cultural y operacional, porque requiere revisar procesos completos, desde la contratación hasta la postventa y la gestión de los siniestros.
Aunque la industria ha avanzado en el desarrollo de canales digitales, todavía enfrenta retos relacionados con la integración de sistemas, la calidad de los datos, la experiencia de usuario, la ciberseguridad y la disponibilidad de talento especializado.
A ello se suma una particularidad del mercado chileno. Los clientes han incorporado hábitos digitales, pero continúan necesitando confianza y orientación, especialmente frente a productos cuya utilidad o alcance no siempre comprenden en profundidad.
“En la banca, el acompañamiento es relevante: educar en temas de protección y explicar cómo contar con una cobertura adecuada puede impactar no solo el bolsillo, sino también la tranquilidad y la vida de las personas”, señala. Por eso, añade, “no basta con llevar un formulario a una pantalla; hay que hacer que el seguro sea más fácil de entender, contratar y usar”.
Esta mirada sitúa a la tecnología como una herramienta al servicio de las personas, y no como un reemplazo de la cercanía. Para Labarca, una digitalización efectiva debe ser “simple, integrada, cercana y útil”.
El uso de datos también abre la posibilidad de avanzar hacia soluciones más ajustadas a las necesidades reales de cada cliente. Si bien la industria presenta distintos grados de madurez, el desarrollo de las Finanzas Abiertas y la mayor disponibilidad de información ofrecen una oportunidad relevante para el mercado chileno.
“Mirando la evolución de la industria, el gran salto será pasar de productos estandarizados a soluciones más modulares, flexibles y ajustadas al momento de vida de cada persona”, proyecta Labarca. Entre las alternativas que podrían ganar espacio se encuentran las coberturas dinámicas, los seguros embebidos, la protección asociada al uso y las recomendaciones basadas en necesidades específicas.
Sin embargo, contar con más información no garantiza por sí mismo una mejor experiencia. “La preparación no depende solo de tener datos, sino de saber gobernarlos bien. La personalización debe generar valor para el cliente, no sensación de invasión”, enfatiza.
Esto exige que el uso de la información se realice con consentimiento, resguardo y un propósito claro. La confianza, uno de los principales activos de la actividad aseguradora, también deberá constituirse en el punto de partida para la adopción de nuevas herramientas.
Desafíos para una nueva industria
El avance tecnológico ocurre, además, dentro de una industria altamente regulada. Lejos de entender esta condición como un obstáculo, Labarca plantea que la innovación debe diseñarse desde el cumplimiento.
“Innovar no significa avanzar al margen de la norma. La regulación puede ser vista como una restricción, pero también como un marco que protege la confianza del sistema”, sostiene.
Esto implica contar con modelos de gobernanza claros, evaluación temprana de riesgos, protección de datos, trazabilidad de las decisiones y estándares sólidos de ciberseguridad. También demanda que los equipos legales, tecnológicos y de negocio participen desde el comienzo en el diseño de las nuevas soluciones.
El desafío resulta particularmente sensible en el uso de herramientas automatizadas puede incidir en aspectos relevantes para las personas, como la evaluación del riesgo, la tarificación o las coberturas. “Innovar bien es innovar con controles, transparencia y foco en el cliente”, resume.
Una protección conectada con la vida cotidiana
Los cambios en el comportamiento de los consumidores también están redefiniendo la manera de diseñar y distribuir seguros. Las personas esperan procesos rápidos, lenguaje claro, contratación en pocos pasos y respuestas inmediatas, con estándares similares a los que encuentran en otros servicios financieros y plataformas digitales.
Al mismo tiempo, el seguro comienza a integrarse de forma más natural en instancias concretas: al solicitar un crédito, comprar un viaje, utilizar una tarjeta, financiar un automóvil o contratar un servicio digital.
Para el modelo de bancaseguros, esta evolución representa una oportunidad para entregar protección en el momento adecuado, manteniendo la orientación y el acompañamiento que requieren las decisiones financieras relevantes.
“El futuro no será solo vender más seguros, sino hacer que la protección esté mejor conectada con la vida diaria del cliente”, concluye Camila Labarca. Una visión en la que innovación, asesoría y confianza no compiten entre sí, sino que se complementan para construir una industria más cercana, comprensible y útil.
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