Roberto Ríos, Académico y director del Centro de Riesgos y Seguros UC: “Es necesario apuntar no sólo a la contratación. Debemos poner énfasis en la atención del cliente y la gestión de siniestros”

Expandir y repensar la cartera de productos son parte de los desafíos de la hiperpersonalización, una tendencia que no solo busca cambiar la forma en que las aseguradoras ofrecen sus seguros, sino que también promete hacerlos más ajustados a las necesidades específicas de cada cliente.

América Latina, aunque es una de las regiones de más rápido crecimiento en el sector asegurador, aún enfrenta una baja penetración de seguros en comparación con otras regiones del mundo. Según el Reporte Global de Seguros 2023, elaborado por McKinsey & Company, la densidad de seguros en América Latina es de aproximadamente $295 dólares por persona, muy por debajo de los $7,500 dólares per cápita que se registran en países desarrollados como Estados Unidos. De acuerdo a expertos, esta disparidad refleja una oportunidad significativa para adaptar la oferta de seguros a un público más amplio, más informado y que exige productos más accesibles.

Al respecto, el especialista en seguros, académico y director del Centro de Riesgos y Seguros UC, Roberto Ríos, explica que esta baja penetración en el mercado latinoamericano responde principalmente a problemas de educación financiera y a la falta de comprensión sobre los riesgos que enfrentan las personas. “La gente no tiene claridad sobre los riesgos que enfrenta y cómo protegerse, lo que limita el acceso a los productos de seguros”.

En estos desafíos surgen dos componentes clave: la hiperpersonalización y la tecnología. En el primer concepto, Ríos precisa que este aborda seguros de contenido tradicional que buscan ajustarse a las exigencias de suitability, es decir, productos que entregan a los asegurados una protección ajustada a sus necesidades. Esto implica que “se evite incluir coberturas innecesarias o, en su defecto, buscar qué riesgos relevantes para una persona queden sin la protección de un seguro”.

Por otra parte, la tecnología es una aliada esencial en este proceso de personalización. Las herramientas digitales y la IA facilitarán la entrega de información clara y accesible sobre los seguros, mejorando la comprensión de los usuarios. «Los nuevos modelos tecnológicos serían de gran utilidad si permiten mejorar la entrega de información y su posterior comprensión, de manera tal que las personas tengan claridad sobre cómo quedan protegidas mediante un seguro», indica.

Pese a la aceleración tecnológica, Ríos también hace hincapié en que la automatización no debe reemplazar la interacción humana. “El rol de los corredores de seguros se fortalecerá en este nuevo escenario. Ellos seguirán siendo fundamentales, ya que el asesoramiento adecuado es crucial para una correcta personalización”, subraya.

¿Qué necesitamos?
El mayor obstáculo para que América Latina logre una transformación exitosa en seguros digitales e hiperpersonalizados, según Ríos, es la falta de un marco normativo adecuado que permita la colaboración entre las aseguradoras tradicionales y las nuevas Insurtech, empresas que están desarrollando soluciones tecnológicas para el sector asegurador. Además, resalta la necesidad de políticas públicas que fomenten la educación financiera. “Es fundamental que las políticas públicas promuevan la educación financiera para que más personas puedan acceder a los productos de seguros y reducir las brechas de cobertura en la región”, afirma.

La Ley Fintech, que establece las bases para la digitalización de servicios financieros, es una de las herramientas jurídicas más importantes para impulsar esta transformación. La implementación de estas reformas legales, según Ríos, será crucial para que las aseguradoras puedan integrar eficientemente las tecnologías emergentes y ofrecer productos más adaptados a las necesidades de cada cliente.

Este enfoque no solo responde a las necesidades de los consumidores, sino que también representa una oportunidad de crecimiento para la industria aseguradora en la región. Con la adecuada integración de tecnología, educación financiera y un marco normativo flexible, la hiperpersonalización podría ser el catalizador para una industria más inclusiva, eficiente y adaptada a las necesidades del siglo XXI.