19 Dic Seguros en el año 2030: ¿Qué esperar?
Por María Isabel Aranda, gerente general de la Asociación de Corredores de Bancaseguros
«El hecho de que el poder de las redes humanas se haya incrementado con el paso del tiempo no tiene por qué significar que estas sean cada vez más sabias. Al priorizar el orden frente a la verdad, una red puede acaparar mucho poder, pero usarlo de manera poco prudente.»[1]
Nexus (2024), Yuval Noah Harari.
Con el cierre del año 2024 nos adentramos en la segunda mitad de la década. El año 2030 representa un punto de inflexión para la humanidad. Metas como la transición a la electromovilidad y a las energías limpias, la mitigación del cambio climático y la reducción de emisiones son parte de los desafíos que estarán presentes en los próximos cinco años. Sumado a esto, la reconocida Agenda 2030, impulsada por ONU, que contiene los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, nos pisa los talones, pasándonos la cuenta sobre en qué hemos avanzado y en qué no.
La industria aseguradora, como parte de este entramado global, no es ni será la excepción a la regla. Enfrentamos entornos adversos e inciertos, donde el éxito ya no sólo se mide en términos financieros, sino también por la capacidad de adaptarse y responder de manera sabia y oportuna a los cambios tecnológicos, sociales y climáticos. En este contexto, las herramientas tecnológicas ofrecen posibilidades inmensas, pero también plantean la pregunta: ¿estamos listos para usarlas con sabiduría?
La inteligencia artificial (IA), la medición de riesgos y las sinergias de mercado, desde hace un tiempo, son parte de la ecuación para el éxito de la industria. Pero, ¿sabemos cómo aplicar la fórmula? El reporte PwC Insurance 2023: What’s your future? es claro en precisar cómo la tecnología será clave para mejorar las evaluaciones de riesgos, personalizar productos y optimizar la experiencia del cliente. Pero no desde un cambio incremental, que implica una mera modernización y mejora de áreas operativas clave, tales como servicio al cliente, opciones de pago y autoservicios, sino más bien desde una transformación digital integral enfocada en una mirada más proactiva del negocio y sus usuarios.
Las compañías que adopten una estrategia basada en el cliente, impulsada por tecnología y respaldada por un compromiso con el desarrollo sostenible, serán las que marquen la diferencia en 2030. Este no es un simple objetivo corporativo; es un imperativo para enfrentar un futuro incierto. En palabras de Harari, «el espacio entre la información y la verdad» nos desafía a encontrar formas de usar el poder tecnológico con sensatez. La industria aseguradora tiene la oportunidad de liderar este camino y, al hacerlo, redefinir su papel en la sociedad del futuro.
Por ello, la clave estará en utilizar estas herramientas para anticiparse a los riesgos, no sólo mitigarlos. Tenemos los próximos cinco años para alcanzar una reinvención radical de nuestro modelo de negocios. Esto implica diseñar productos y servicios personalizados, centrados en el cliente, así como fomentar la colaboración entre distintas asociaciones y ecosistemas financieros para ofrecer soluciones integradas. Hoy, ya no podemos repetir la misma fórmula: la visión tradicional ya no es viable. En un mundo fracturado y con una fuerte disrupción operativa, la transformación digital es vital para seguir siendo relevantes en una era global de constante cambio.
[1] Harari, Y. N. (2024). Nexus. Penguin Random House Grupo Editorial.
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