Ya es tiempo de cerrar la brecha

Por María Isabel Aranda, gerente general de Asociación de Corredores Bancaseguros A.G.

Vivimos en un mundo que cambia a un ritmo vertiginoso. El envejecimiento poblacional, la transformación digital, la incertidumbre económica y los efectos del cambio climático son solo algunos de los desafíos que enfrentamos como sociedad. En este contexto, la seguridad financiera y la protección frente a imprevistos se han vuelto más relevantes que nunca. Sin embargo, en América Latina, estas herramientas aún no están al alcance de todos.

Ya lo anticipó en su momento el economista Daron Acemoglu: las instituciones no son solo estructuras normativas, sino también los pilares sobre los cuales se construyen sociedades prósperas y resilientes. Cuando brindamos más acceso e incentivos, se genera un círculo virtuoso que permite que más personas accedan a oportunidades, la economía crezca y la sociedad se fortalezca. Pero, ¿cómo estamos en cuanto a la brecha de protección en el ámbito de seguros?

Hoy América Latina enfrenta una interesante paradoja: por un lado, nunca habíamos tenido tantas herramientas para proteger a las personas y, sin embargo, aún continuamos con importantes brechas de protección y niveles de cobertura muy por debajo de lo esperado. El Reporte Global de Seguros 2023: Capturando la siguiente ola de crecimiento en América Latina, publicado en 2024 por la firma McKinsey, muestra que la densidad de seguros per cápita en nuestra región es de apenas $295 dólares, una cifra mínima si la comparamos con los $7.500 dólares de países desarrollados como Estados Unidos. ¿Por qué esta diferencia? Más allá de la economía, nos enfrentamos a una cuestión de cultura, acceso y confianza.

En el ecosistema asegurador esta brecha nos plantea dilemas éticos. Sabemos que el seguro es una herramienta clave para la estabilidad financiera y la protección de las familias, pero aún hay millones de personas sin acceso real a estos productos. ¿Es responsabilidad de las empresas adaptarse mejor a las necesidades de la población o es la falta de educación financiera lo que impide que más personas tomen la decisión de asegurarse?

Chile destaca en la región por una mejor posición en términos de protección financiera, registrando la mayor penetración de seguros con una tasa equivalente al 4,6% del PIB. No obstante, es importante considerar que una parte significativa de este índice está influida por los seguros de Rentas Vitalicias. Por esta razón, aún existen importantes brechas de protección financiera en el país, con segmentos de la población que siguen sin acceder a productos capaces de brindarles estabilidad ante situaciones imprevistas.

Por su parte, el sector asegurador latinoamericano ha mostrado un crecimiento notable, a pesar del moderado avance económico de la región, que registró un crecimiento del PIB del 2,2% frente al 4% del año anterior. Tanto los seguros de Vida como los de No Vida crecieron a un ritmo del 17,1%, lo que demuestra una demanda creciente en el rubro.

Cerrar esta brecha exige más que solo innovación en productos. Se necesita un cambio de enfoque: comunicación más clara, digitalización accesible y educación financiera real. Es necesario abrirnos a nuevas soluciones tecnológicas, simplificar procesos y generar una industria que realmente se acerque a las personas.

No es solo un desafío del sector, sino una responsabilidad compartida. Una sociedad asegurada con menos barreras de protección también es una sociedad que puede enfrentar mejor los imprevistos, evitar caer en la pobreza ante una crisis y mirar el futuro con más certeza. Gobiernos, empresas y ciudadanos debemos trabajar juntos para construir una cultura de protección financiera que beneficie a todos. El momento de reducir la brecha es ahora.

Acemoglu, D. (2012). Las instituciones y el camino del progreso. En Llach, J. & Schiaffino, R. (Eds.), Crecimiento y desarrollo (pp. 17-18).