¿Cómo está impactando el cambio climático a la industria aseguradora?

Tanto en Europa como en Estados Unidos, la industria aseguradora ha tenido que repensar el negocio frente a las millonarias pérdidas que han registrado por el clima extremo. 

Las precipitaciones extremas, el aumento de las inundaciones y de la sequía, además de los incendios y el aumento del nivel del mar, son sólo algunos ejemplos de los efectos del cambio climático y, a su vez, nuevos retos para el sector que tendrá que avanzar en la adopción de nuevas soluciones y combinar la protección financiera con servicios de prevención y nuevos esquemas de transferencia de riesgos.

De acuerdo al estudio sigma 01/2024 de Swiss Re, en 2023, se registraron 142 catástrofes naturales que resultaron en pérdidas económicas de US$ 280 mil millones, donde el 38% de estas pérdidas fueron cubiertas por seguros (US$ 108 mil millones).

Y los daños asociados siguen en aumento. Según estimaciones de Agroseguros de España, la cifra total de daños estimada se podría elevar hasta los 1.250 millones de euros para el año pasado, lo que ha encarecido los seguros en un 20% en 2023, una realidad que se repite en otros países de Europa.

En Estados Unidos, las aseguradoras también están enfrentando desafíos significativos debido al cambio climático. En Texas, las tarifas de seguros para propietarios de viviendas se dispararon en 2023 debido al cambio climático y los costosos desastres. Las tasas de seguros en Texas aumentaron un 22% desde principios de ese año, el doble del aumento nacional promedio del 11% durante el mismo período.

Además, dos compañías de seguros anunciaron que dejarán de ofrecer cobertura en zonas de riesgo de California, debido a los constantes incendios que ha enfrentado este estado durante el verano. Situación similar se ha vivido en el estado de Florida, que entre 2022 y parte de 2023, 15 aseguradoras inmobiliarias han congelado nuevas contrataciones de seguros en Florida, cuatro han anunciado su salida del mercado y otras siete se han declarado en quiebra.

En el caso de Chile, si bien no hay cifras consolidadas asociadas a los costos del cambio climático para el sector, sí hay cifras relacionadas a catástrofes puntuales, como lo fue el reciente incendio de Valparaíso. Si bien no se ha confirmado si fue intencional, las dificultades para poder controlar el fuego se asocian a las altas temperaturas, los fuertes vientos, y la falta de humedad.

De acuerdo a la CMF, hasta el 26 de febrero se registraron 1.055 siniestros en compañías de seguros generales, de los cuáles el 64% corresponde a afectaciones en inmuebles y un 30% a daños en vehículos. La comuna de Viña del Mar concentra el 72% de las denuncias. Además, se ha calculado que “el monto asegurado (exposición) en las compañías de seguros generales estaría en torno a los US$ 120 millones”.

Otro ejemplo fueron las intensas lluvias de agosto de 2023, siendo Valparaíso y Biobío las regiones más afectadas. En ese entonces, se registraron 4.300 denuncias en compañías de seguros, y se proyectaron pagos de hasta US$ 100 millones por siniestros.

Las recomendaciones de los expertos

Las aseguradoras están enfrentando desafíos sin precedentes y están adoptando diversas estrategias para mitigar los riesgos asociados. En Europa, por ejemplo, las aseguradoras están utilizando su capacidad para predecir riesgos y ofrecer una imagen precisa de los problemas ambientales. Además, están contribuyendo directamente a la adaptación a través de sus actividades de suscripción, cubriendo las pérdidas económicas debidas a desastres y eventos naturales, y ayudando a gestionar los efectos económicos del cambio climático.

Swiss Re recomienda que las empresas aseguradoras se adapten al panorama de riesgos dinámico causado por el cambio climático. Esto incluye monitorear de cerca e incorporar en la modelización desarrollos socioeconómicos y las últimas investigaciones científicas sobre los efectos del cambio climático; adoptar y promover inversiones en infraestructura sostenible que ayuden a mitigar el impacto de eventos meteorológicos extremos; tener un conocimiento detallado de los riesgos asegurados, su geolocalización y características de sus activos para realizar una correcta selección de la protección catastrófica; además de realizar una adecuada gestión y control de los cúmulos para optimizar el uso del capital.

Asimismo, desde la Autoridad Europea de Seguros y Pensiones de Jubilación (EIOPA, por sus siglas en inglés) se han emitido varias declaraciones y directrices sobre el impacto del cambio climático en el sector asegurador y cómo este debería prepararse, lo que incluye la gestión prospectiva de riesgos climáticos, para garantizar la solvencia y viabilidad del sector. A esto se suma la integración de escenarios de riesgo climático en la evaluación de riesgos propios y solvencia de las aseguradoras; y evaluar los riesgos tanto a corto como largo plazo para dar forma a la planificación estratégica y de la estrategia comercial de las compañías.