Inteligencia Artificial en la industria ¿Innovación o área gris?

Por María Isabel Aranda, gerente general de la Asociación de Corredores de Bancaseguros

Ya lo dijo en su momento el neurocientífico y autor del libro “El arte de la neurociencia en todo”, Abhijit Naskar, que “ninguna tecnología conectada a Internet es inhackeable”. Una cita, tal vez obvia, pero que refleja la preocupación respecto a la incorporación, cada vez más latente, de la Inteligencia Artificial (IA), Machine Learning y la tecnología Blockchain en el mundo financiero.

Sin duda, la IA está transformando el mundo de los corredores de bancaseguros, y la industria en general, al permitir a las compañías mejorar su eficiencia, gestión de riesgos, reducir costos y, en particular, por su aporte en la experiencia al cliente. Su aplicación es tan variada y profunda que, inevitablemente, nos hace preguntarnos hasta qué punto podemos incorporarla en nuestro negocio.

¿Nos expone? ¿Nos aporta? Son parte de las preguntas usuales que continuamente buscamos resolver. Sin duda, desde la visión tecnológica la IA puede analizar grandes cantidades de datos de manera eficiente y precisa, lo que ayuda a las compañías aseguradoras a tomar decisiones informadas y a desarrollar soluciones personalizadas para los clientes. Sumado al fundamental rol que esta tecnología tiene en la automatización de procesos y tareas como respuestas automáticas a clientes, atención oportuna, antes de llegar a un ejecutivo humano, o inclusive procesos operacionales.

Por otra parte, en la arista de especialistas, una de las principales ventajas de la IA para la industria es su capacidad para detectar fraudes, puesto que al manejar múltiples datos puede identificar patrones sospechosos y transacciones fraudulentas, lo que ayuda a las compañías aseguradoras a reducir sus pérdidas por fraude. Acciones que permiten fortalecer el negocio con una gestión de riesgos más precisa, lo que permite ofrecer pólizas más personalizadas y precios más competitivos, un círculo virtuoso que no sólo favorece al negocio, sino que también al consumidor final.

Sin embargo, las desventajas también están presentes en este esquema, y por desgracia no son menores. Por un lado, la IA puede ser costosa de implementar y mantener, lo que podría convertirse en un obstáculo para las compañías aseguradoras más pequeñas. Asimismo, algunas personas pueden ser más reacias a compartir su información personal con las compañías aseguradoras si sienten que su privacidad puede ser vulnerada o se encuentra en riesgo. Lo que no sólo contrae un tema de legitimidad para la industria, sino que un dilema ético. El acceso a información personal de los clientes aún es un importante flanco, y área gris, respecto a cómo normamos esta distribución y recopilación de información, la cual puede ser percibida como una invasión a la privacidad. E inclusive, especialistas, advierten que algunos clientes pueden ser discriminados si la IA se utiliza para tomar decisiones basadas en datos sensibles, tales como la edad, el género o la orientación sexual.

Por lo mismo, esto obliga a las compañías a establecer políticas claras y transparentes sobre el uso de la IA, a fin de garantizar que se respeten los derechos y la privacidad de sus clientes.

Pese a las muchas inquietudes y diferencias de opinión que existen respecto al tema, lo que no cabe duda es que la IA está transformando la industria aseguradora, permitiendo que éstas cuenten con decisiones informadas, automatizar tareas repetitivas y mejorar la experiencia del cliente. Aunque hay desventajas asociadas con el uso de la IA en la industria, sus beneficios son significativos y las empresas que se suban a este nuevo soporte tecnológico serán las que trasciendan para competir en el futuro.