Plan Nacional de electromovilidad impulsará cambios en la industria automotriz: El auge de la electromovilidad proyecta nuevas primas y tipos de seguros para el sector

Chile prepara profundos cambios a nivel de energías limpias, proceso que no sólo acarrea transformaciones en el sector energético, sino que también el rubro asegurador afrontará desafíos para estar en línea a los estándares internacionales. ¿Cómo se prepara la industria?

La normativa es clara. De aquí al 2035 se espera que en Chile sólo se vendan vehículos eléctricos, de acuerdo al Plan Nacional de Electromovilidad impulsado por el Gobierno. Esta iniciativa busca dar respuesta a las nuevas necesidades globales, respecto a prácticas más sostenibles y ecológicas. Sin embargo, esta revolución no viene exenta de desafíos para el sector asegurador nacional.

En los últimos años, los vehículos eléctricos han aumentado su participación a nivel global. De acuerdo a cifras del Banco Mundial, ya en el 2017, circulaban en el mundo más de 3 millones de vehículos eléctricos, siendo Estados Unidos, Asia y Europa las regiones con mayor presencia. Mientras que Chile y América Latina, es una de las zonas con menor incorporación de este tipo de vehículos a nivel mundial.

Es así que el país se sumerge en una nueva normativa que busca cambiar este panorama, y aprovechar los beneficios ambientales que los motores eléctricos aportan. De hecho, se espera que para el 2050, circulen en Chile más de 3 millones de autos eléctricos, en comparación con 900 en 2019. Esta transición requerirá más de 130.000 estaciones de carga, pero actualmente solo existen 536, según un estudio de la Universidad de Santiago (USACH).

Ante este potencial cambio en la plaza automotriz, especialistas advierten que, si bien las particularidades de los vehículos eléctricos poseen muchas bondades, dada su tecnología avanzada y componentes especializados, a menudo resultan en costos de reparación superiores a los de los vehículos a combustión. Esto resulta particularmente desafiante para la industria de los seguros, quienes deben estructurar primas y reanalizar sus tipos de seguros para este segmento.

A diferencia de los vehículos tradicionales, los eléctricos cuentan con menos piezas, pero muchos de ellas son más costosas, un ejemplo de ello son las baterías de iones de litio que, pese a sus múltiples ventajas, en caso de accidentes, pueden tener consecuencias más serias que un tanque de gasolina, con un mayor riesgo de tener pérdida total. Esta realidad implicaría entender más en profundidad el funcionamiento de este tipo de vehículos para la creación de seguros y pólizas que permitan entregar la cobertura adecuada.

De acuerdo al Centro Tecnológico de Allianza, AZT (Allianz Zentrum für Technik), multinacional que se especializa en la asesoría e investigación de riesgos técnicos, seguridad vial y prevención para mejorar la protección de pasajeros, ciclistas, motociclistas y peatones. “Además, la baja edad promedio del vehículo y el hecho de que los propietarios solo pueden ir a talleres especializados de reparación de marcas contribuyen a los costos”, explicó el jefe de investigación del área, Carsten Reinkemeyer, en entrevista al portal internacional 100% Seguro.

Inclusive, el profesional precisó que las investigaciones realizadas por la firma de seguros Allianz demuestran que los componentes de alto voltaje de los automóviles eléctricos pueden estar bien protegidos y no se verán afectados en la mayoría de los choques. Sin embargo, también se ha comprobado que los vehículos eléctricos crean volúmenes de pérdida comparables a los de los automóviles convencionales, si bien la frecuencia es más baja, pero es mayor en volumen respecto a gravedad/pérdida.

Todo este nuevo nivel de costos implica un cambio en las condiciones de aseguramiento. Si bien la data que existe es poca, la firma global Marsh aclara que estas condicionantes cambiará el proceso de evaluar el riesgo. Un ejemplo de esto sería que sólo las baterías podrían llegar a considerar entre el 40% y 60% del valor del vehículo.

Por otro lado, al estar equipados con tecnologías digitales avanzadas, los vehículos eléctricos se abren a posibles amenazas cibernéticas. En un mundo cada vez más conectado, el riesgo de hackeo no solo pone en peligro la privacidad del usuario, sino que también puede comprometer la seguridad física del vehículo y sus ocupantes. Esta nueva dimensión del riesgo está llevando a las compañías de seguros en Chile a reconsiderar y ajustar sus coberturas y primas.

Finalmente, con la creciente popularidad de estos vehículos, se observa una demanda de productos de seguros específicos en el mercado chileno. Desde coberturas para baterías hasta seguros para infraestructuras de carga, los usuarios buscan pólizas que se adapten específicamente a sus necesidades relacionadas con la movilidad eléctrica. Frente a estos desafíos, el sector asegurador tiene la tarea, pero también la oportunidad, de innovar y ofrecer soluciones a medida para este nuevo y emocionante capítulo de movilidad en el país.